Yo pensaba que las páginas amarillas eran tan sólo un libro grueso, de muchas páginas, donde buscar una dirección o un teléfono era una labor casi complicada, hasta que un día quise comprar ciertas cosas y tuve que usarlas.
No les miento, tan luego empecé a leerlas, comencé a sonreir como un tonto. Era muy fácil buscar en la guía. Todo estaba ordenado: por rubros, por empresas, por orden alfabético, incluso encontré un plano de toda la ciudad, para no perderme, imagínense.
De inmediato anoté muchas direcciones y teléfonos, con ello pude comprar lo que tanto buscaba. "Gracias páginas amarillas".
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